domingo, 26 de octubre de 2014

...cuando Menos es Más




Regreso, una vez más, con otra exquisitez de Ladurée París.
En esta ocasión, la protagonista, una sencilla crema de cuchara, que ha hecho que pierda el sentido en cuanto he tenido ocasión de paladear su textura y sabor.
Asombrosa! Soberbia! Perfecta!

Su nombre en francés, Crème Brûlée. O lo que vendría a ser, en castellano, Crema Quemada.
Un postre -servido en recipientes individuales- realizado a base de  yemas, nata, leche; aromatizado comúnmente con vainilla, algún licor, semillas o especies; cuya superficie es finalmente caramelizada.

Su origen es bastante dispar, allá por el siglo XVII. Francia,  Inglaterra,... hasta la mismísima Cataluña se disputan el título de procedencia. La última, afirmando en su teoría que en realidad, se trata de una franco-adaptación de su tradicional Crema Catalana Quemada.

Su realización está basada en tres sencillos pasos: cocción de la crema, horneado -individual al baño maría de la misma- y, una vez enfriado -y justo antes de servir-, caramelización de su capa externa.

Me ha sorprendido y maravillado de manera inverosímil.
Ésta es para mí, desde hoy, una de esas fórmulas "de Oro". De esas que hay que custodiar en el recetario familiar, para que siga transmitiéndose de generación en generación, porque seguirá cosechando elogios, en cualquier evento -sea del índole que sea-, y a pesar de (o más bien, gracias a ) su sutil sencillez, cubierta tan sólo por una fina capa dorada, que la hace deslumbrar.



Casi siempre por no decir siempre, menos es más.







Para 6 personas
Preparación: 15 minutos      Tiempo de cocción: 1 hora    Tiempo de reposo: 2 horas


- Crème brûlée à la fleur d'oranger -
- Crème brûlée a la flor de azahar- 

200 ml de leche entera
250 ml de nata líquida
6 yemas de huevo
85 g de azúcar granulado
50 ml de agua de azahar
50 g de azúcar moreno aproximadamente

EQUIPO
Moldes para la crema quemada de 8-10 cm de diámetro y 2-3 cm de altura



  1. Ponga la leche y la nata en un cazo, y lleve a ebullición. En un cuenco grande, bata las yemas de huevo y el azúcar. Añada de forma gradual la mezcla de leche y nata, así como el agua de azahar. 
  2. Precaliente el horno a 100ºC.
    Vierta el preparado en los moldes y colóquelos en una bandeja para horno con los bordes altos. Coloque la bandeja en el horno y vierta agua hasta 5 mm por debajo del borde de los moldes. Hornee al baño María durante 1 hora.
    La crema está lista cuando quede asentada, pero suave. Para comprobar si está hecha, introduzca la punta de un cuchillo: la crema debe zarandearse ligeramente en el centro. 
  3. Saque los moldes del horno y deje que la crema se enfríe por completo. Tape con plástico de cocina para evitar que se acumule humedad en la superficie y guarde en la nevera durante un mínimo de 2 horas. 
  4. Cuando llegue el momento de servir la crema, precaliente el horno en la posición de asar.
    Mientras tanto, saque la crema de la nevera y espolvoree con azúcar moreno. Ponga los moldes en el horno y deje que el azúcar se caramelice durante 2 minutos (no permita que se oscurezca demasiado). Cuando el azúcar presente un color caramelo intenso, saque los moldes del horno y sirva inmediatamente. 
VARIACIÓN
Crème brûlée de vainilla: sustituya el agua de azahar por 5 cucharadas de leche entera. Con un cuchillo afilado, corte 2 vainas de vainilla por la mitad a lo largo. Retire las semillas con la punta del cuchillo. Ponga la leche y la nata en un cazo y añada las vainas y las semillas de las vainillas. Lleve a ebullición. Retire del fuego, tape y deje reposar durante 15 minutos. Retire las vainas de vainilla y continúe con el paso 2. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

Dulces de Alta Costura





En el mundo de la repostería también existe hueco para el lujo de dulces bocados exquisitos, imitando las directrices de lanzamiento de nuevas colecciones de moda de alta costura  -Haute Couture-, siguiendo el ritmo de las estaciones, creando nuevos sabores al año, utilizando una amplia paleta de colores para cada sabor de extraordinarias y deliciosas creaciones. 





Exhibición de arte en todos sus sentidos. 

Uno de los mayores referentes de esta ostentación extrasensorial es la Maison fundée en 1862, Ladurée, casa de repostería de lujo con sede en París (Francia), conocida como la inventora del macaron doble, y considerada como una de las mejores del mundo en su elaboración. Si no, la mejor. 








Su fascinante historia comenzó cuando Louis Ernest Ladurée abrió su primera panadería en el número 16 de la rue Royale, en el centro de París.
Diez años después, y tras un incendio, la panadería reabrió sus puertas como pastelería. Fue una combinación de ideas -coordinar dos estilos distintos: cafetería y pâtisserie parisinos, planteada por Jeanne Souchard, la esposa de Ernest Ladurée- y una nueva decoración -a cargo de Jules Cheret, conocido pintor y diseñador de carteles de la época-;  la que hizo que el potencial de <<la bella durmiente>> se convirtiera en uno de los principales puntos de visita obligada en busca de belles choses, sello inconfundible del estilo de vida francés.




Ladurée se encargó de preparar las piezas de repostería que pueden verse en la película de Sofia Coppola María Antonieta: los famosos macarons de Ladurée aparecen en la secuencia que reúne a María Antonieta y el embajador Mercy.


...y como amante de la celebración de lo dulce, de la belleza que encierra el cuidado por los pequeños detalles, confeccionados con pasión e ilusión;  me adentro en un nuevo reto personal con firma Ladurée. 



Abricotines 

Salen 30 piezas - Preparación: 20 minutos - Tiempo de cocción: 12-15 minutos

170 g de azúcar lustre
30 g de azúcar lustre para decorar
215 g de almendras molidas (harina de almendras)
35 g de harina de repostería
6 claras de huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
40 g de azúcar granulado
85 g de almendras peladas fileteadas
300 g de mermelada de albaricoque

Equipo 
Manga pastelera con boquilla lisa de 10 mm






  1. Tamice el azúcar lustre sobre un cuenco grande. Mezcle con las almendras molidas y la harina.
  2. En otro cuenco grande, limpio y seco, bata las claras de huevo a punto de nieve. Cuando estén blancas y espumosas, añada el extracto de vainilla y el azúcar granulado y continúe batiendo hasta obtener una consistencia firme. 
  3. Con una espátula de goma, mezcle poco a poco el preparado de azúcar lustre, almendras molidas y harina con las claras montadas. Empiece con la espátula en el centro del cuenco, trabaje hacia los lados y devuelva la mezcla al centro, al tiempo que gira el cuenco con frecuencia. Continúe removiendo hasta obtener una mezcla homogénea. 
  4. Precaliente el horno a 180 ºC.
    Ponga la masa en la manga pastelera con boquilla lisa. Sobre una bandeja para horno forrada con papel de hornear, forme pequeños círculos de unos 2cm de diámetro. Espolvoree con las almendras fileteadas. Baje la temperatura del horno a 170 ºC. Hornee durante 12-15 minutos.
    Saque la bandeja del horno. Deje enfriar por completo las galletas y espolvoréelas igualmente con azúcar lustre. 
  5. Ponga boca abajo una galleta de cada dos.
    Disponga una nuez de mermelada de albaricoque sobre las galletas colocadas boca abajo y corone con el resto de galletas.
Consejos del pastelero
Guarde las galletas en un recipiente hermético en la nevera. Déjelas reposar un mínimo de 12 horas antes de comerlas. Puede preparar esta receta con mermelada de frambuesa. 




miércoles, 1 de octubre de 2014

Más de una delicia...





La Cocina Oriental es una de mis favoritas y no sólo por su juego de contrastes, que tanto me atrae, sino por ser exótica, deliciosa  y saludable.
Entre las características principales de su elaboración reside la utilización de ingredientes frescos y sanos -como verduras, frutas, pescados, carnes blancas y arroz-;  la predilección por los métodos de cocción al vapor, guisado y salteado sobre las frituras; el bajo consumo de grasas y dulces.

Justo lo ideal para contrarrestar los "excesos" que puede darse La Vie en Rose, de vez en cuando, entre dulce y dulce!

Hoy comparto una receta de Tallarines Fritos 3 Delicias, "al estilo Oriental", que hace que disfrute tanto o más que cuando tengo antojo de "Chino en casa con los amigos",...
¿Qué mejor que saborearlos con la certeza de poseer indicación geográfica protegida de Ternera Asturiana?
Ésto sí que son contrastes! ;)



Ingredientes:  (4 personas aprox.)
  • 200 gr Tallarines
  • 200 gr Ternera -filete-
  • 250 gr Gambas -peladas-
  • 1 Cebolla
  • 2 Zanahorias
  • 1 Pimiento Verde 
  • 1 Pimiento Rojo
  • 1 Calabacín
  • c/s Aceite de Girasol 
  • c/s Salsa de Soja
  • 1 cdita Jengibre en polvo
  • 6 cdas Fritada de tomate (o salsa de tomate casera)
  • Sal
Preparación:
  • Macerar la ternera -cortada en tiras de 1 centímetro y medio- en salsa de soja y jengibre. Que cubra. 
  • Cortar las verduras -cebolla, zanahoria, pimientos y calabacín- en juliana (finas tiras). 
  • En una sartén, salteamos con el aceite, a fuego muy fuerte las tiras de ternera -escurridas-, de manera que se marquen. Reservamos, así como la salsa resultante de la maceración. 
  • Por otro lado, vamos cociendo la pasta "al dente". 
  • En la misma sartén dónde se salteó la carne, vamos cocinando las verduras, incorporándolas en el siguiente orden, dejando unos minutos de diferencia entre unas y otras: cebolla, zanahoria, pimientos, calabacín; consiguiéndolas también "al dente" y dándoles su punto de sal. 
  • Posteriormente incorporamos las gambas, la carne reservada, la salsa de maceración; removiendo en cada paso. 
  • Finalmente, añadimos los tallarines escurridos, unas cucharadas de tomate, y más salsa de soja, si fuese necesario; consiguiendo una pasta jugosa y con color.