miércoles, 11 de diciembre de 2013

Glaseados Marrones

Allá vamos con la segunda de vuestras propuestas sugeridas, en colación al Sorteo!
En esta ocasión, la receta está dedicada especialmente a Maida Rayos Truenos y Bny, que sugirieron ambos dos, una cuyo ingrediente principal fuesen las castañas, tan apropiadas en estas fechas.



Como viene siendo habitual, gracias al Blog, me aventuro a descubrir a la vez que vosotr@s, y comienzo a investigar. Siempre se está en continuo aprendizaje ;)

Me vino a la cabeza, sin dudarlo. Y me pareció la mejor de las maneras de deleitarnos con un bocado dulce, color marrón, habitual de la gastronomía francesa, cuya técnica se remonta a la de los romanos, donde confitar frutas ya era tradición.





Nunca antes había probado a hacer "Marrons Glacés" (Castañas Confitadas o Glaseadas), ni tan siquiera sabía exactamente de su precisa elaboración. Lo cierto es que, siempre las asocié a un dulce exquisito y a una amiga de la adolescencia, a la cual le maravillaban.

Tal vez sea el confitado más preciado del mundo, lo cierto es que  se trata de un producto elaborado, tratado como de lujo, en el que la paciencia, a mi modo de ver, es su secreto más indispensable.

Es importante partir de castañas de buena calidad, de gran tamaño, a las que pelaremos con un cuchillo bien afilado. Posteriormente procederemos a desprender su segunda piel, tras un escaldado en agua hirviendo -de manera que sea mucho más sencillo y rápido-. 





El segundo paso, una vez peladas las castañas, consistirá en una cocción en almíbar (disolución 50%) y un aromatizante como la vainilla o canela, en varios tiempos. Para evitar que se deterioren lo menos posible, es aconsejable, envolver las castañas en parejas de dos, entre gasas finas, anudadas con hilo. 





Después de calentar el almíbar hasta el hervor, se introducen las castañas y se hierven durante unos cinco minutos. Se separan del fuego y se dejan reposar durante 24 horas. En días sucesivos se repite la operación, hirviéndolas cada día durante cinco minutos, siempre a fuego muy lento, ahorrando energía y evitando que el almíbar se queme. Por este procedimiento la castaña irá aumentando su contenido en azúcar.

Al cabo de tres o cuatro días, tendremos las castañas ya cocidas. Haremos hervir nuevamente el almíbar y cubriremos las castañas, extendidas en una rejilla, dejándolas secar. 
Podemos conservarlas refrigeradas, envueltas en papel de aluminio o en tarros de vidrio con el almíbar de cocción, filtrado y limpio.




















 
 ¿No os parece el detalle perfecto para esta Navidad?
Échale imaginación y decora de marrón tus viejos tarros de cristal!


Como orientación, aunque lo hice a ojo...
  • 20 castañas grandes, de buena calidad
  • 600 ml de agua
  • 600 gr de azúcar
  • 1 rama de canela
  • Unas horas de Paciencia ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario