domingo, 27 de octubre de 2013

Acierto asegurado





Mientras se asa nuestro plato de hoy en el horno, yo disfruto de su inconfundible, exquisito y oloroso perfume; y todo ello me trae como recuerdo unas fechas que se aproximan sin remedio... 



A pesar de ser una receta típica de La Navidad, es un acierto seguro para cualquier fecha especial, donde es sencillo impresionar a los comensales, tan sólo siguiendo un par de consejos infalibles, como un buen equilibrio de sus ingredientes -no necesita de un gran elenco y cantidad de especies, que oculten el sabroso sabor de su carne- y el hecho de que, en todo momento, ésta debe encontrarse con jugo. Para ello, iremos mojando, cada vez que sea necesario.






El lechazo, propiamente de Castilla y León, se denomina a la cría de la oveja que todavía mama y su alimentación se corresponde únicamente con leche materna. De 4 a 6 semanas de edad y con un peso de 5,5 a 8 Kg., su carne es rosada, tierna, muy suave. Su sabor, inigualable, siendo aromática y sabrosa.



La receta es de lo más sencilla y su elaboración de lo más práctica, al tratarse de un asado, donde sólo tendremos que prestar atención y mimo durante unos minutos, pudiendo aprovechar ese tiempo de cocción para realizar al unísono otras tareas... como escribir la entrada en el Blog ;)




Ingredientes:
  • 1/2 Cordero lechal o lechazo
  • 1 chorro de Aceite de oliva 
  • 50 gramos de Manteca de cerdo
  • c/s Sal
  • 6 dientes de Ajo
  • 3 hojas de Laurel
  • c/s Vino blanco
  • c/s Agua

  • 4 Patatas
  • 1 Cebolla

  • Brotes tiernos de lechuga
  • Cebolleta
  • Tomates Cherry
  • Aliño para la ensalada
Preparación:
  • Precalentamos el horno a una temperatura de 180ºC.
  • Colocamos el cordero -preferiblemente con unos cortes en la carne para favorecer su asado- en la bandeja del horno , untamos con grasa -sea aceite, manteca  y/o ambas- y aderezamos con sal, ajo y laurel.
  • Mojamos con vino blanco y agua, con el fin de que siempre se encuentre con jugo y la carne no se reseque en el proceso de asado y el resultado sea un cordero realmente jugoso y blando.
  • Opcionalmente, si así lo deseamos, podemos aprovechar y añadir en la bandeja unas patatas panadera con cebolla, consiguiendo una guarnición sabrosa, al mismo tiempo.
  • Una vez introducida la bandeja en el horno, dejamos que se cocine el cordero a esa temperatura inicial,  hasta que consiga un tono bien dorado. Posteriormente, damos la vuelta al lechazo y dejamos que dore por el otro lado. (Aproximadamente durante un total de 40 minutos).
  • Cuando ya ha adquirido "costra" por todo su exterior, bajamos la temperatura del horno a 120ºC , hasta que el interior resulte de lo más tierno. (Aproximadamente durante otros 40 minutos).
  • Una vez finalizado el asado, retiramos el lechazo de la bandeja y realizamos un desglasado a los jugos adheridos en ella. Tan simple, como añadir un poco de líquido -vino, coñac, caldo, entre otros- a la bandeja donde hemos sellado o asado una carne, recogiendo así la esencia de todos sus jugos. Esta salsa obtenida potenciará el sabor del plato cocinado. La realizaremos sin retirar el recipiente del fuego, llevando a ebullición a la vez que movemos con una cuchara, despegando el caramelo adherido. Después dejamos reducir o incluso espesar añadiendo harina de maíz diluida en una pequeña cantidad de agua fría o un roux.
  • Colamos por un colador la salsa y regamos con ella el lechazo, dispuesto a servir, acompañado de sus patatas y una imprescindible ensalada.





No hay comentarios:

Publicar un comentario